latinoamericana.

En uno de los apartes de ese comunicado se compara a este acto desesperado de la dictadura con hechos similares ocurridos en la Alemania del nacional socialismo de Adolfo Hitler y en la España medieval del Rey Carlos V cuando entregó el territorio que hoy ocupa Venezuela a la familia Welser para poder saldar una deuda contraída con los banqueros alemanes.

Viéndolo en retrospectiva el único gran logro del Socialismo del Siglo XXI fue devolver a Venezuela a la Edad Media. Hoy la economía venezolana es igual a la del siglo XVI. Como en la Edad Media los venezolanos tienen que usar velas porque no existe la energía eléctrica. Cocinan con leña porque no existe el gas.

La gente se tiene que desplazar caminando como en el medioevo porque ya no hay gasolina. Las condiciones sanitarias son las mismas de las ciudades medievales que no contaban con agua potable o sistemas de alcantarillado funcionales. En caso de enfermedad, los venezolanos, deben recurrir a los mismos métodos de siglos pasados porque el sistema de salud colapsó desde hace mucho.

El ostracismo medieval también ha llegado a la educación que proscribió el conocimiento que no sea afín con los dogmas comunistas y a los medios de comunicación que solo pueden informar sobre lo que la dictadura quiere que informen. Hasta la justicia es la misma de los Tribunales de la Santa Inquisición que basaba el castigo o la absolución, en la afinidad ideológica con los miembros del tribunal.

Todo el discurso anti imperialista en contra de las potencias occidentales sucumbió para darle paso al imperialismo proveniente de otras latitudes que, sospechosamente, no es condenado por el coro de áulicos que tiene la dictadura venezolana desperdigado por todo el continente.

La clausula que pretende blindar el pago de la deuda es tan firme como una gelatina frente al gobierno democrático que pueda venir a lo que los nuevos dueños de Venezuela se van a oponer a la transición hacía una democracia liberal que terminaría blindando la permanencia de Maduro y de su camarilla en el poder, de concretarse esta forma medieval de pago de la deuda.

Tristemente parece que Venezuela está condenada a permanecer en la era medieval de la mano de Nicolás Maduro y de sus secuaces.


Andrés Villota Gómez es consultor en temas de inversión responsable y sostenible, y es excorredor de bolsa con más de 20 años de experiencia en el mercado bursátil colombiano

Fuente: PanAmPost