La transición política en Venezuela comenzó, sin ninguna duda, el 3/1/26 con la extracción de Maduro y se ha generado expectativa positiva para muchos venezolanos. Venezuela perdió su independencia con la llegada de Chávez al poder. Increíblemente, un país menos rico y poderoso como Cuba se convirtió en regente de la política de Venezuela. Después de veintisiete años, terminó siendo imposible deshacerse de la herencia de Chávez sin la subyugación de Venezuela a otro país, que resultó ser Estados Unidos. Menos mal, que se trasladará del comunismo al capitalismo. Cuando los países establecen dominio sobre otros, lo hacen considerando sus propios intereses, por ello tampoco se puede saber a ciencia cierta cuáles serán las todas las consecuencias para el subyugado.  Mientras tanto, un muy alto número de venezolanos (y otros latinoamericanos) están muy contentos con la extracción de Nicolás Maduro, aun cuando estén preguntándose cuál será realmente nuestro futuro. Lo que es un hecho es que la duración de la transición con Delcy es inversamente proporcional a la presión interna y externa que reciba el gobierno de Estados Unidos. Esta incluye la presión que debe ocurrir dentro de Venezuela, cuando la represión desaparezca.

La transición política en Venezuela – primera etapa

Estados Unidos tenía más de veinte años intentando cambiar el curso político de Venezuela a través de diferentes sanciones y finalmente en 2025 quedó claro que ello no era suficiente y que con la reedición de la Doctrina Monroe era necesario realizar acciones mucho más contundentes. Claramente se buscaba un cambio de régimen en Venezuela, no la restitución inmediata de la democracia.  A partir de septiembre 2025 se empieza a vislumbrar un plan mucho más agresivo y completo cuando se comienza el traslado de un importante componente de la flota de la marina de guerra de Estados Unidos hacia el Caribe y arranca la destrucción de las narcolanchas. Más adelante, en diciembre 2025, se comienzan a abordar embarcaciones que transportan petróleo venezolano e incluso se realiza un ataque en territorio venezolano a instalaciones de distribución de narcotráfico. Estados Unidos no logra convencer, a través de amenazas y negociaciones a Maduro a abandonar el país y esa etapa concluye con la extracción física de Maduro.

Está claro que se estaba ejecutando un plan muy completo, cuando descubrimos que el 3/1/26 se había trabajado previamente con elementos del régimen de Maduro para iniciar un proceso de transición progresiva en Venezuela. En dicho plan se nota el peso histórico de las transiciones fracasadas, donde Libia es el peor ejemplo, pero también están como ejemplos recientes Túnez, Egipto, Irak, Siria y Afganistán. También es importante no olvidar la transición rusa que evolucionó hasta traer a Putin al poder. Para la transición en Venezuela habría que considerar muchos elementos:

  • Libia e Irak – Estados Unidos analizó las experiencias anteriores y posiblemente las más relevantes para el caso de Venezuela hayan sido Libia e Irak, todos países petroleros, y no quería repetir los mismos errores.
  • Petróleo – El petróleo de Venezuela debería permitir la recuperación del país sin la necesidad de realizar una inversión de Estados Unidos para la reconstrucción. En Cuba no se podría hacer lo mismo, Estados Unidos tendría que correr con el costo de la reconstrucción. 
  • Uso de personal del régimen saliente– Estados Unidos escogió trabajar con elementos del régimen para manejar la transición. La eliminación del ejército y el despido de la masa de civiles que manejaban el país fue considerado un error craso en el caso de Irak. En la post II Guerra Mundial, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en Alemania y Austria utilizaron exnazis en funciones administrativas, aunque con distintos grados de depuración. Es difícil pensar que Delcy podrá (¡…imposible!!) contentar a Estados Unidos y a los chavistas simultáneamente.
  • La evolución de la transición – Estados Unidos seguramente debe estar seleccionando y aprobando los militares nombrados en cargos altos y medios. Sobre ellos debería descansar la responsabilidad de desarmar a otros militares y uniformados (Diosdado y su gente, cuerpos de seguridad) y por supuesto a los colectivos.
  • Oposición – La existencia de una oposición en Venezuela es una condición que no ocurría en Irak. Es una oportunidad, pero también genera presión sobre las decisiones de Estados Unidos. María Corina está trabajando brillantemente los puntos neurálgicos para acelerar la transición, con visitas: al Papa, al presidente Trump, a los congresistas y senadores de Estados Unidos, a la OEA. Otro ejemplo, fue ayer con una entrevista en un medio alineado con los MAGA Maria Corina Machado says democracy can turn Venezuela into Trump’s ‘Berlin Wall’ moment.  Hay políticos que han estado saliendo de la clandestinidad en Venezuela y otros que están comenzando a hablar más libremente. 
  • El riesgo del trío maléfico – Para Venezuela, existe el riesgo que el gobierno de Delcy Rodríguez se perpetúe en el tiempo. Que la admiración de la Administración estadounidense por personajes como Putin y Erdogan se extienda a Delcy, para confirmar un trío maléfico. 
  • Represión y presos políticos – La liberación de los presos políticos representa un peso enorme y ello pudiera provocar el derrumbamiento progresivo de la represión. El control de la situación y del país lo pierde el gobierno al ocurrir eso. La frustración y el dolor acumulado explotarán en algún momento.  Esto se vivió el 23/1/58 y la rabia no era comparable a lo que se ha acumulado hasta ahora.
  • La opinión pública y las redes sociales – La velocidad a la cual se propaga la información y la fuerza que tiene la opinión pública era inexistente en las transiciones anteriores. Una muestra fue el artículo que apareció ayer en el NYTime  In Venezuela, Families Search for Relatives Who Are Detained and Missing. Esto se está repitiendo a diario y ni hablar de las redes sociales.
  • Las empresas estadounidenses – Chevron puede convivir con Delcy, ya que aprendió a maniobrar en ese ambiente, pero no todas las petroleras lo harán. La realidad es que las empresas estadounidenses exigirán seguridad jurídica y personal y reglas de juego claras. Eso no están en el ADN de los “revolucionarios”.
  • La duración – La transición no se podrá considerar completa hasta que no haya un gobierno electo y estable en Venezuela. Es difícil estimar timar la duración, como referencia en la post II Guerra Mundial, la exitosa transición en Alemania duró 3 años.

Transiciones en la historia

En el artículo de La economía del cambio de régimen, The Economist hace un análisis muy interesante de las transiciones políticas y económicas, y a continuación colocamos un extracto:

  • Transiciones similares con resultados opuestos La inestabilidad política, en promedio, parece perjudicial para los negocios. Sin embargo, los promedios en las diferentes transiciones ocultaban una notable variación. La transición de Rusia a principios de la década de 1990 terminó en colapso. Corea del Sur después de 1987 y Polonia después de 1989 sufrieron perturbaciones, pero luego se recuperaron. Schocks políticos similares produjeron resultados económicos muy diferentes.
  • Democracia – La democracia por sí sola no explica la divergencia. Las transiciones democráticas en lugares como Ecuador y Rumania no condujeron a un crecimiento sólido. El factor decisivo es que una ruptura convenza a los hogares y las empresas de que las reglas económicas a las que se enfrentan han cambiado realmente y perdurarán. La incertidumbre sobre la longevidad de las reformas puede desalentar la inversión, incluso cuando las políticas parecen sólidas en teoría.
  • Chile – La democracia regresó, pero el nuevo gobierno de centroizquierda conservó el marco económico heredado. Al mantener la disciplina fiscal, la apertura de los mercados y los derechos de propiedad aseguró a los inversores la estabilidad de las reglas. La confianza se mantuvo y el crecimiento se mantuvo sólido.
  • Serbia (octubre de 2000) – Ofrece el ejemplo más claro de una ruptura que redefinió las expectativas. Slobodan Milosevic cayó tras negarse a aceptar una derrota electoral. El nuevo gobierno actuó con rapidez para reincorporarse a la economía mundial. Restableció las relaciones con el FMI y la Unión Europea, reabrió el comercio y estabilizó la macroeconomía. La inflación, que había promediado casi el 50% anual en los cinco años anteriores, se redujo a más de la mitad en los cinco años siguientes. El crecimiento promedió más del 6% anual y el capital extranjero regresó. Muchas reformas estructurales, desde la privatización bancaria hasta la lenta liquidación de las empresas estatales, llegaron posteriormente. Los primeros avances se debieron a la creencia popular de que las reglas del juego habían cambiado para siempre.
  • Túnez (2011) – La Revolución de los Jazmines derrocó a Zine el-Abidine Ben Ali, mientras los manifestantes se dejaban llevar por la promesa de un poeta de que el destino respondería a la aspiración popular. Pronto se celebraron elecciones competitivas y una constitución democrática. Sin embargo, la economía permaneció estancada en las viejas rutinas. Los sucesivos gobiernos intentaron comprar calma con un mayor gasto y una nómina pública en expansión, al tiempo que posponían decisiones más difíciles sobre subsidios, empresas estatales y mercados laborales rígidos. La corrupción regresó bajo las formas habituales.
  • Libia – Ilustra el resultado más destructivo. Muamar el Gadafi cayó rápidamente en 2011. Poco después, el estado se sumió en una guerra civil. Gobiernos rivales y milicias lucharon por el territorio y el control de los ingresos petroleros. Sin una autoridad capaz de imponer impuestos de forma fiable, obtener préstamos con credibilidad ni hacer cumplir los contratos, la gestión económica se volvió imposible. La economía subió y bajó con la producción petrolera. A medida que los campos y puertos fueron confiscados o bloqueados, la inflación se volvió volátil y la inversión se evaporó. La política económica se basaba en lo que permitían los hombres armados.
  • Venezuela – El cambio de régimen se considera a menudo un punto de inflexión económica. Empobrecidos por años de indisciplina fiscal, controles de precios y decadencia estatal, casi siete de cada diez venezolanos creen que sus medios de vida mejorarán durante el próximo año, ahora que Estados Unidos ha depuesto a su incompetente dictador, Nicolás Maduro.
  • Venezuela a futuro La lección sencilla es que la ruptura política solo importa económicamente si establece un ancla creíble: claridad sobre quién establece las reglas, cómo se aplican y si durarán lo suficiente como para justificar la inversión. Venezuela hoy depende de una credibilidad prestada. Donald Trump trabaja con una nueva cara del antiguo régimen, Delcy Rodríguez, y gestiona los flujos petroleros a distancia. La estabilidad se sustenta en las exportaciones petroleras y la supervisión externa. Esto puede mantener el comercio en marcha, pero poco contribuye a reactivar la inversión a largo plazo.

La transición política en Venezuela – algunas conclusiones

La conclusión es que, a través de Delcy Rodríguez, el plan de Estados Unidos es lograr una transición progresiva. Estados Unidos seguro escogerá un grupo de militares y civiles con los cuales trabajará. Le tocará a Delcy Rodríguez quitarle el poder a Diosdado Cabello y a los colectivos armados.  Delcy Rodríguez también tendrá que liberar a todos los presos políticos y disminuir la represión.  Cuando ello ocurra, veremos el control real que tiene el gobierno de Delcy Rodríguez sobre Venezuela. Es imposible adivinar cuanto tiempo durará esta transición y esta tendrá sus altibajos.  Pudiera extenderse más de lo deseado, pero tampoco sorprendería que fuera más corta de lo que muchos piensan. La represión es el dique que contiene el cambio. La transición no va a coger vuelo mientras ese dique no se rompa.

En el excelente artículo del Economist queda claro que Venezuela necesitará un modelo económico, que es absolutamente contrario al que Delcy y su equipo han implementado en Venezuela y que es contra natura para ellos. Por ello, para que las empresas privadas de Estados Unidos (y otros países) inviertan en Venezuela se requerirá de un marco jurídico y de estabilidad política.  Eso solo lo puede garantizar un gobierno nacido de elecciones libres y que tenga el enfoque y el plan apropiado. Basado en las realidades actuales, esa elección la ganaría María Corina Machado y ella y su equipo se han preparado para gobernar. También es ventajoso para María Corina, el no haber llegado al poder de la mano del presidente de Estados Unidos. Eso le da la independencia que requerirá el próximo presidente de Venezuela, para defender los intereses nacionales en el futuro. Incluso para enfrentar a Estados Unidos en las circunstancias que lo requieran.  

La imagen es cortesía de Microsoft  Copilot.