Mediante un comunicado manifiesta que “los niños no deberían ser nunca deportados de forma forzosa en función de estatuto migratorio, o el de sus padres”.

Para que ocurra una expulsión, existe un protocolo donde “la condición previa a toda devolución de un niño es que haya una decisión independiente e imparcial y el retorno debe ser una solución que garantice los derechos, la salud y los intereses de los niños”, añadió la organización.

Una guerra política

La trascendencia internacional del caso es cuestionada por el primer ministro de Trinidad y Tobago, Keith Rowley, quien a través de Twitter asegura que el hecho tiene fines políticos, divulgó BBC.

Cree que la Organización de Estados Americanos (OEA), dirigida por Luis Almagro, está detrás del revuelo como parte de una «declaración de guerra» por sus relaciones estrechas con el régimen de Nicolás Maduro.

…for having the temerity to have not joined Elliot Abrams and President Trump in forcing violent regime change in Venezuela.

Trinidad & Tobago is currently under the latest assault, using nameless, faceless people armed with innocent children to try and force us to accept…

— Keith Rowley (@DrKeithRowley) November 25, 2020

«Trinidad y Tobago se encuentra actualmente bajo el último asalto, utilizando personas anónimas, sin rostro, armadas con niños inocentes, para tratar de obligarnos a aceptar su comprensión del estatuto de refugiado», indicó.

Un funcionario extremo 

Por esta intransigencia de Rowley, el diputado venezolano Omar González llevó a calificarlo de “nazi caribeño”, divulgó Noticiero Digital.

“Es un amigo de Maduro. Ha sido un cómplice de la tiranía venezolana y se ha plegado a la estrategia geopolítica de Maduro”, sostuvo.

El asambleísta además lo tilda además como un “racista que abusa de su poder y de la actual condición de los venezolanos que huyen de la tragedia que ha significado el socialismo”.

Lo cierto es que su actuar motivó a Amnistía Internacional y Human Rights Watch a enviarle una carta abierta en septiembre con “profunda preocupación por la denuncia de la deportación de 93 venezolanos, que contraviene el principio básico de derecho internacional de no devolución”.

En la misiva advertían que “quienes que regresan o son deportadas a Venezuela son colocadas en centros de cuarentena bajo el control de la policía involucrada en una política de represión desde al menos 2014 y algunos de sus líderes pueden ser responsables de crímenes de lesa humanidad”.

Fuente: PanAmPost