Contraespionaje

El pasado 3 de septiembre autoridades colombianas capturaron, en Barranquilla y Bogotá, a cuatro ciudadanos venezolanos señalados de participar en la fallida operación Gedeón que, supuestamente, buscaba desestabilizar al Gobierno venezolano.

En Bogotá detuvieron a Rayder Alexander Russo Márquez y a los hermanos  Juvenal y Juven José Sequea Torres. En Barranquilla estaba Yacsy Alexandra Álvarez Mirabal, más conocida como Alex. 

Tras la captura, la mujer de 39 años ha resultado ser un personaje bastante enigmático. Inicialmente, ‘Alex’ fue identificada por autoridades nacionales como “la encargada logística de la organización y de generar contactos internacionales con el objetivo de comprar armamento, y así mismo realizar operaciones fallidas contra el Estado colombiano”.

Sin embargo, después se conoció que Yacsy Álvarez, llegada a Barranquilla en 2018, sería realmente una doble agente del régimen de Nicolás Maduro en la Operación Gedeón, según el diario venezolano La Nación.

En los últimos dos años, Yacsy Álvarez era además intérprete de Clíver Alcalá y el estadounidense Jordan Goudreau, para las coordinaciones de compra de armamento y el entrenamiento de militares venezolanos en territorio nacional.

De hecho, se conoció que en su periodo en Colombia, bajo la fachada de  directora de la multinacional Venoco, la espía había tenido que pasar tiempo en los campamentos de Riohacha, La Guajira, en los que entrenaban los militares para la operación Gedeón.

El nombre de Yacsy Álvarez fue mencionado por primera vez cuando capturaron, el 25 de marzo, en la vía de Barranquilla a Santa Marta, a Jorge Alberto Molinares Duque, un hombre de 60 años que llevaba en una camioneta un arsenal de armas de alto calibre. Molinares dijo en su momento que Yacsy le había entregado las armas para que se las diera a alias Pantera. Luego, Clíver Alcalá reclamó el armamento como suyo. 

¿Otro espía?

Estados Unidos ofrecía hasta 10 millones de dólares de recompensa por el exmiltar chavista Clíver Alcalá. Lo relacionaban con el Cartel de los Soles, un supuesto grupo narcotraficante conformado aparentemente por miembros de las Fuerzas Armadas de Venezuela y políticos de ese país.

Sin embargo, no sabían dónde estaba, sino hasta que se entregó el pasado 26 de marzo a agentes de inteligencia con los que había sostenido reuniones en Barranquilla, donde vivía desde hacía dos años.

Si bien en ese momento se identificó como uno de los que planificó parte del golpe contra el régimen de Maduro, autoridades y conocedores de política e historia dudan de que haya “cambiado de bando” de la noche a la mañana, por lo que hay quienes creen que pueda ser una especie de agente doble al servicio del gobierno de Miraflores, desde Barranquilla.

Migración y violencia

Paralelo a ello, la crisis política, social y económica que se agudizó en Venezuela desde 2015, ha ocasionado la ola migratoria más grande que se ha registrado en Suramérica en los últimos tiempos. 

A corte del 30 de julio de 2020, Migración Colombia registró 1.731.017 venezolanos en el país, de los cuales 765.173 han sido identificados como residentes de forma regular; sin embargo, se estima que esta cifra llegaría hasta los 965.844.

Atlántico tiene una población migrante de 159.474. Tan solo Barranquilla alberga a 94.705 de ellos, lo que hace que ambos entes territoriales ocupen el tercer lugar de los departamentos y ciudades que han recibido venezolanos, solo antecedidos por Bogotá, que como capital atrae “naturalmente” a los migrantes, y la frontera en el sur del país.

“Atlántico y Barranquilla son epicentros neurálgicos en materia de recepción de migrantes dada su dinámica comercial y cercanías con la frontera. El recorrido que muchas veces los venezolanos pueden hacer hasta el interior del país les resulta infructuoso y por eso deciden quedarse acá”, analizó una fuente de Migración, en diálogo con EL HERALDO.

Además, las autoridades han reconocido en reiteradas ocasiones que el fenómeno de la migración ha traído consigo hechos de delincuencia urbana que los mantienen alerta.

En la más reciente alerta temprana de la Defensoría del Pueblo para Barranquilla, el Ministerio Público aseguró haber hallado indicios de estructuras delincuenciales transnacionales, con un fuerte origen venezolano, que se estarían propagando por el territorio nacional.

Por eso la reconocida banda delincuencial venezolana ‘Los Melean’, que ahora tendría “sede” en Barranquilla, está en la mira de las autoridades por haber mostrado esfuerzos por extenderse  a otras zonas del país.

De hecho, el 17 de enero fue asesinado en Villa Campestre (Puerto Colombia) el venezolano Hugo González Rico, quien se movía en el vecino país con el alias de Kike,  como ‘pran’, “uno de los líderes más temidos de la antigua cárcel de Sabaneta, Maracaibo”. Su crimen le fue atribuido a ‘Los Melean’, como un movimiento de control territorial.

Sin embargo, esta sería una situación muy puntual y se estaría incurriendo en un error al asociar a todos los venezolanos con el incremento de la criminalidad en el país.

Juan Francisco Espinosa Palacios, director general de Migración Colombia, reveló que las cifras del Inpec indican que en los 132 centros de reclusión del país hay unas 124.000 personas privadas de la libertad, entre condenados y procesados; de la cifra, solo 1.500 de ellos son venezolanos.

Fuente: El Heraldo