El bolívar, la moneda de Venezuela, lleva años en caída libre. Contra la hiperinflación, los emprendedores y el Gobierno socialista apuestan por las monedas digitales. Y mucha gente recupera así algo de independencia.

Para Gabriel Jiménez, Venezuela se ha vuelto demasiado peligrosa. Lleva dos años viviendo en Estados Unidos. Y es desde allí que continúa impulsando su personal revolución criptográfica.

“Reserve” es el nombre del último proyecto para el que está trabajando. La aplicación permite, entre otras cosas, eludir el bolívar, la inflacionaria moneda venezolana. La aplicación está disponible en Venezuela desde marzo. «Los políticos no tienen una solución para nuestro país», dice el hombre de 31 años a DW.

La historia de Jiménez es una de esperanza y traición. Cuando el Gobierno socialista le encargó hace tres años y medio diseñar una criptomoneda para Venezuela, el entonces joven emprendedor vio un camino para vengarse del propio Gobierno, dice. En ese momento, Jimenéz -como miles de sus compatriotas- se había lanzado a las calles contra el autocrático jefe de Estado Nicolás Maduro, asegura a DW. La economía del país, rico en petróleo, llevaba ya años dando tumbos.

Gabriel Jimenéz, emprendedor venezolano, experto en criptomonedas, radicado en EE. UU.

Gabriel Jimenéz, emprendedor venezolano, experto en criptomonedas, radicado en EE. UU.

Primera criptomoneda estatal del mundo

Para él, una moneda digital como el bitcoin era el epítome de la libertad: sin control central, con total transparencia. En realidad, todo lo contrario de lo que el Gobierno estaba buscando. El Gobierno, sobre todo, quería eludir las sanciones finacieras, reforzadas por el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Pero Jiménez no era rival para el poder del Estado. Al final, el petro, la primera criptomoneda estatal del mundo, fue cualquier cosa menos un proyecto revolucionario. Al contrario de lo que sugirió Jiménez, su valor no fue libre, sino que se vinculó a una gran cuenca petrolera en el Delta del Orinoco. Además, Jiménez tuvo que reescribir el documento fundacional, el llamado libro blanco o whitepaper, por “ordenes de arriba”.

Imágenes de televisión muestran a Jiménez el día en que se presentó el petro. Vestido de traje, sobre un gran escenario, junto a políticos de alto rango, estrechando manos. “Fui ingenuo y todavía me pesa mucho que el petro se haya convertido en un arma política del Gobierno”, dice ahora. Al final, huyó a Estados Unidos, poco antes de su arresto, afirma.

La hiperinflación quema los depósitos de los venezolanos

Entre los programadores venezolanos, la figura de Jiménez es controvertida. Su alianza con el Gobierno de Nicolás Maduro le resta credibilidad a los ojos de sus críticos. Aún así, hay algo que tiene en común con muchos otros en el gremio: quiere burlar la hiperinflación, que es galopante en Venezuela. Recién a inicios de marzo, Caracas volvió a emitir un nuevo billete: su valor es de un millón de bolívares pero, al cambio, representa menos de medio dólar.

Hace años que la inflación consume todas las reservas de los venezolanos. Lo que ganen hoy puede no tener ningún valor mañana. Según estimaciones, la inflación ascendió a un inimaginable 6.500 por ciento en 2020. En comparación: la Unión Europea (UE) aspira a un aumento de precios del dos por ciento.

De ahí que la mayoría de los venezolanos convierta sus reservas en dólares. Según la consultora venezolana Ecoanalítica, el 66 por ciento de todas las transacciones tienen ya lugar en la moneda estadounidense. Pero las criptomonedas, como en otros países hiperinflacionarios como Zimbabwe, también gozan de gran popularidad. Una evaluación del volumen de operaciones en la plataforma LocalBitcoins lo demuestra: el volumen de bolívares venezolanos en bitcoins ha aumentado considerablemente desde fines de 2019.

Gráfica sobre el volumen de operaciones en bolívares venezolanos según LocalBitcoins.

Compras con bitcoin, ether y compañía

La empresa de análisis de blockchain de Nueva York Chainanlysis, también asume que Venezuela es uno de los países más activos del mundo en lo que respecta a monedas digitales. Debido a que la mayoría de las criptomonedas se administran de manera descentralizada, es difícil realizar un levantamiento estadístico. Sin embargo, después de EE. UU. y Rusia, Venezuela es el país que negocia la mayoría de las monedas digitales en dólares estadounidenses P2P, es decir, directamente entre comprador y vendedor.

“Lo más común es que sean las tiendas de aparatos tecnológicos las que te permitan una opción de pagos en criptomonedas, así que comprar un computador o un smartphone usando criptomonedas es bastante común; de hecho, personalmente compro mis cosas de tecnología usando criptomonedas”, cuenta a DW el periodista especializado José Maldonado.

Pero estos métodos de pago digitales se aceptan en cada vez más y más tiendas. Además de joyería y otros artículos de lujo, se puede comprar “desde comida hasta muebles, cocinas o neveras, adornos para el hogar, ropa”, enumera Maldonado. En grandes ciudades como Caracas, Maracay o Valencia, a veces es incluso posible pagar con una moneda digital en un puesto callejero de comida rápida.

Pagando con petros en una tienda de Caracas.

Pagando con petros en una tienda de Caracas.

Maldonado escribe desde Venezuela para Cointelegraph, un portal internacional de noticias de blockchain. «Las criptomonedas como bitcoin, ether, dash y eos tienen mucha presencia en este país», escribe el «cripto-periodista» venezolano, en respuesta a una solicitud de DW. La plataforma de comercio de criptomonedas Binance es ahora tan conocida en Venezuela como el tradicional Banco de Venezuela.

Para la clase media, los refugiados y el Gobierno

Pero son principalmente las clases media y alta las que pagan o ahorran con criptomonedas. La conexión a internet suele ser muy deficiente en algunas partes del país, incluso en grandes ciudades. «La masificación del uso de las criptomonedas es aún un sueño para muchos», reconoce Maldonado.

En particular, para los muchos venezolanos que ahora viven en el extranjero, las criptomonedas son una forma de enviar dinero de forma económica y rápida a sus familiares. De los casi 30 millones de venezolanos, unos cinco millones han huido del Gobierno socialista al exterior.

El petro sigue luchando por su reputación

Mientras tanto, la primera moneda digital de un país, el petro, co-creada por Gabriel Jiménez, está siendo utilizada por el Gobierno como un instrumento estatal, que regala petros como parte de programas sociales. A mediados de 2020, los operadores de estaciones de servicio de combustible en el país declararon que alrededor del 15 por ciento de los pagos se procesaron a través del petro.

Y, al parecer, el Gobierno quiere aumentar aún más su aceptación. A finales del año, unos ocho millones de empleados recibieron medio petro como bono navideño, el equivalente a 30 dólares. Quien quisiera el bono tenía que registrarse en la plataforma estatal. Desde finales de 2020, también el pago de impuestos puede realizarse a través del petro.

El petro es la primera criptomoneda estatal del mundo.

El petro es la primera criptomoneda estatal del mundo.

No está claro hasta qué punto los funcionarios del régimen utilizan el petro para transferir fondos al exterior. Pero la acusación está sobre la mesa. Al igual que con bitcoin y otras monedas digitales, los remitentes y destinatarios reales de transferencias en petros pueden ser bien ocultados.

Para Gabriel Jimenéz, está claro que el petro fue un error: «Eso me impulsa ahora a trabajar más duro», dice. Lo único bueno del proyecto, considera, es que ayudó a ganar aceptación a otras criptomonedas.

Todavía es un grupo pequeño el que tiene acceso a monedas digitales. Aún así, parece que este pequeño y creciente grupo está recuperando gradualmente su libertad financiera. El riesgo está claramente definido: las criptomonedas son altamente volátiles. Pero, frente al inflacionario bolívar, para muchos, bien vale la pena.

(rml/ers)

  • ¿Cómo funciona el bitcoin?

    ¿Cómo funciona el bitcoin?

    Bastante críptico

    El bitcoin es una criptomoneda. El medio de pago funciona digitalmente, sin monedas ni billetes físicos, y se basa en procesos criptográficos. El bitcoin se organiza de forma descentralizada y no requiere bancos. Por tanto, la moneda puede utilizarse en todo el mundo y a través de las fronteras en las mismas condiciones y no puede compararse con ningún sistema monetario anterior.

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    El «padre» como misterio

    En enero de 2009, se publicó un software de código abierto para bitcoin bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto. Unos meses antes, esta persona o grupo había descrito públicamente el funcionamiento de la moneda digital por primera vez en un texto.

  • ¿Cómo funciona el bitcoin?

    ¿Cómo funciona el bitcoin?

    ¿Cómo se consiguen los bitcoins?

    Hay diferentes formas de conseguir bitcoins: se compran en una plataforma de internet (y se pagan, por ejemplo, con euros). O se acepta bitcoin como medio de pago por los bienes o servicios que ofrece. O uno mismo se convierte en un «minero» y «extrae» nuevos bitcoins.

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    ¿Cómo funciona el bitcoin?

    Hay que tener un monedero digital

    Las criptomonedas se guardan en un monedero virtual. Contiene llaves. Solo con esas se puede determinar quién es el propietario de un bitcoin. También son necesarias para las transacciones. Un monedero puede guardarse en un smartphone, un ordenador, una memoria USB, medios de almacenamiento especialmente protegidos y en una nube web. Sin un monedero, uno no tiene acceso a sus bitcoins.

  • ¿Cómo funciona el bitcoin?

    ¿Cómo funciona el bitcoin?

    Cómo pagar con bitcoins

    Supongamos que el Sr. X quiere comprar un sombrero a la Sra. Y y paga con bitcoin. Ambos deben tener una clave pública (comparable a un número de cuenta) y una clave privada (comparable a un TAN) para una transacción de bitcoin.

  • ¿Cómo funciona el bitcoin?

    ¿Cómo funciona el bitcoin?

    Cadena de bloques

    La Sra. Y transmite su clave pública al Sr. X. Éste confirma con su clave privada y así solicita una transacción. Esto se recoge con varios cientos de otras transacciones en un bloque (de ahí el término blockchain, pero más adelante se hablará de ello).

  • ¿Cómo funciona el bitcoin?

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    Mineros bitcoin

    El bloque se distribuye a todos los ordenadores de la red descentralizada de bitcoin. Estos ordenadores también se llaman mineros. Comprueban las transacciones que pasan de un monedero a otro y las confirman. En teoría, cualquiera puede hacer que su ordenador funcione en la red. Mientras tanto, sin embargo, la mayor parte del trabajo lo realizan las granjas de servidores profesionales.

  • ¿Cómo funciona el bitcoin?

    ¿Cómo funciona el bitcoin?

    Minería con tarjetas gráficas

    Antes de que se ejecute la transacción, los mineros tienen que resolver las tareas de cálculo criptográfico para cada bloque. Para ello se necesita potencia de cálculo y tarjetas gráficas potentes. La minería funciona como una competición: varios mineros intentan descifrar un bloque de la cadena de bloques. Quien lo consiga primero recibirá como pago bitcoins nuevos, es decir, «recién minados».

  • ¿Cómo funciona el bitcoin?

    ¿Cómo funciona el bitcoin?

    Una especie de collar de perlas

    El bloque del Sr. X y la Sra. Y forma parte de una larga cadena, la llamada blockchain. Todas las actividades de bitcoin se almacenan en esta base de datos descentralizada. La cadena de bloques (blockchain) sirve así como libro de pagos de la criptomoneda. Aunque todo queda registrado y se puede ver, los usuarios permanecen en el anonimato.

  • ¿Cómo funciona el bitcoin?

    ¿Cómo funciona el bitcoin?

    Aquí sucede la minería

    China tiene, con diferencia, la mayor parte de la potencia de cálculo de la red bitcoin y, por tanto, de su consumo de electricidad. Otros países importantes son Estados Unidos, Rusia, Kazajistán, Irán y Malasia, según el Índice de Consumo de Electricidad de bitcoin de la Universidad de Cambridge. La minería solo merece la pena cuando los precios de la electricidad son bajos.

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    ¿Cómo funciona el bitcoin?

    Enorme consumo de energía

    El proceso de cálculo de las transacciones de bitcoin (minería) requiere unos 120 teravatios hora (TWh) al año, según el Índice de Consumo de Electricidad de bitcoin de la Universidad de Cambridge. Eso es más electricidad que la que utiliza cada uno de los países de color azul en un año. Gráficos: Per Sander Textos: Gudrun Haupt

    Autor: Henrik Böhme