Las contradicciones en la política venezolana aparecen con mayor fuerza, grupos de opositores se inclinan por la participación en elecciones bajo cualquier condición, mientras la UE aumenta las sanciones y España el  principal aliado envía a su canciller a Colombia para el enorme desagrado del régimen. Cada uno por su lado.  Se le dificulta al régimen su expectativa de levantamiento de sanciones y por ello la posibilidad de cualquier mejora significativa futura.  Los temas de la semana son “La Unión Europea a través de España en Cúcuta”, “Biden y las sanciones” y “El hervidero político interno en Venezuela”.

La Unión Europea a través de España en Cúcuta

A través del tiempo, el régimen venezolano ha manejado su situación internacional con particular habilidad y planificación. La inversión que realizó en países como Irán, Siria y Turquía le ha resultado muy útil, al igual que las facilidades económicas que le proveyeron a Rusia y China. Sin embargo, ninguna de esas relaciones puede resolver la gigantesca limitante financiera que representan las sanciones internacionales y la imposibilidad de atraer inversiones. Por ello, más recientemente el régimen apostó fuertemente a las posibilidades que pudieran presentarles la España de Sánchez-Podemos y la llegada de Biden a la Presidencia de Estados Unidos.

En lo que respecta a España, la labor de acercamiento ya tenía antecedentes importantes por las relaciones con José Luis Zapatero quién goza de influencia en el PSOE, el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla. Ahora  los manejos de Zapatero con Maduro han conducido a la U.E. a una grave crisis diplomática. También Podemos en España ha sido defensor del régimen venezolano y seguramente le ha transmitido a este que podría conseguir el apoyo español y europeo sin hacer concesiones.    Desde el momento que Josep Borrell asumió el cargo de Alto Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea se ha notado la búsqueda de un rol para la UE en Venezuela, con mayor énfasis después de la derrota electoral de Trump. La búsqueda  de Borrell ha sido la de una solución electoral con facilidades para el régimen venezolano e incluyó una importante limitación del reconocimiento a Guaidó.

La reacción no fue inmediata, pero en pocos días Alemanía y Francia, los dos pilares de la UE, anunciaron su continuado apoyo a Guaidó y recientemente la UE agregó sanciones adicionales. Además España, a través de su Canciller, se vió obligada a un viraje de su posición frente a Venezuela que incluyó una visita a Cúcuta y una ayuda financiera a Colombia para el manejo de los desplazados venezolanos. Las reacciones sorprendieron y desconcertaron al régimen venezolano y generaron reacciones en cadena que incluyeron:  El viaje de Laya a Bogotá tensa más la situación con Caracas, Maduro pone en revisión “toda la relación” con España y   Arancha González desde Cúcuta: Expulsar diplomáticos de Venezuela “no ayuda al diálogo” . Algunos no recibieron el cambio de señal a tiempo, por ello vemos que el Primer ministro de Trinidad y Tobago solicitó a Biden levantar sanciones contra Venezuela.

Biden y las sanciones

Se ha hecho bastante ruido con el posible levantamiento de las sanciones estadounidenses en Venezuela.  Mucho tuvo que ver con la campaña para las elecciones en Estados Unidos, donde algunos de los simpatizantes del candidato Trump aseguraban que Biden lo haría. Sin embargo, siempre ha estado claro que la política exterior de una potencia tiene sus elementos de continuidad. En este caso en particular, la Administración Biden tiene la oportunidad de usar esas sanciones existentes como elemento de presión y ya declara que Estados Unidos no tiene apuro por levantar las sanciones en contra del régimen de Maduro. Por otro lado, Biden ha anunciado que Estados Unidos retoma su trabajo conjunto y colaboración con sus aliados, donde la UE es clave y pareciera que eso ya está en marcha cuando se observa que el Gobierno de Biden condena expulsión de embajadora de la Unión Europea en Caracas  y especialmente al ver que las circunstancias también obligaron a Borrell a convocar a su embajador en Cuba por pedir a Biden el fin del bloqueo estadounidense.  La posición de la administración de Joe Biden es que «no tiene prisa» en levantar las sanciones que Estados Unidos a Venezuela, pero consideraría aliviarlas si el gobernante Nicolás Maduro toma medidas que demuestren que está listo para negociar seriamente con la oposición. Adicionalmente ya hubo un primer contacto directo entre el Secretario de Estado de Estados Unidos y Guaidó.

El hervidero político interno en Venezuela

Las posiciones y las divisiones dentro de la oposición son cada vez más claras y a pesar de que Venezuela está dentro del torbellino de la geopolítica global muchos están actuando ignorando esto y respondiendo a sentimientos de frustración y desesperación. Por supuesto, la respuesta casi automática de un grupo de la oposición es participar en cualquier elección y ya hay asesores políticos que aseguran que se ganarán 20 gobernaciones y que estas tienen más poder que la Asamblea!!! Entre los elementos que se observan aparecen:

  • En la mayoría de los principales partidos hay preparativos en marcha para participar en elecciones bajo cualquier condición.
  • Aumenta la intensidad en el enfrentamiento entre oposición en el país y en el exilio.
  • La división por las posiciones políticas se nota también dentro del empresariado en Fedecámaras. Empresarios serios buscan respiro para tratar de sobrevivir en un país disminuido, pero también hay otros oportunistas que buscan espacios que normalmente ocupan los asociados al régimen. La realidad es que les será muy difícil entrar en esos cotos reservados, donde los diferentes grupos se vigilan entre ellos y un desvío es considerado como traición. Por supuesto también hay mucho menos que repartir.
  • Un área donde se quiere promover la posibilidad electoral es con los candidatos para el CNE. Aparentemente han solicitado inscripción varios opositores e incluso exdirigentes de Fedecámaras. Veremos cuanto espacio les concede el régimen.

En todo caso, los múltiples grupos que componen el régimen tienen diversidad de intereses y sus divisiones dificultan cualquier salida negociada. Los que se desvían pueden terminar en el exilio (Rafael Ramírez), en la cárcel (Diego Salazar), desaparecidos (Carlos Lanz) o aislados como el PCV.